Resumen
A mitad de los años noventa, las televisoras captaban a un hombre de gabardina beige entrar a las cortes americanas, se trataba de Xavier Oléa, quien llevaba la defensa de un antiguo subprocurador que había tenido la desgracia de perder a su hermano por un homicidio cuando estaba a punto de ser el líder en una de las cámaras del congreso.
Por aquellos años Xavier ya había forjado un nombre en el seno de una familia de abogados de abolengo en México. El caso Brown Díaz le significó llevar ante la justicia a otro renombrado abogado, así como a un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
