Moisés Moreno Hernández
El libro que hoy se presenta tiene la virtud de abordar un tema de la mayor actualidad y de enorme preocupación para los habitantes de esta gran nación, por la forma en que se está ejerciendo el poder por parte de nuestros gobernantes. En efecto, México vive uno de sus momentos más cruciales en el campo de la justicia penal –pero también en otros campos-, producto del ejercicio abusivo del poder por quienes ahora lo detentan, tanto en el ámbito del poder ejecutivo como del legislativo, siendo una de sus más significativas manifestaciones el atropellamiento que se está cometiendo en contra del poder judicial federal y, con ello, en contra del principio de división de poderes y en contra del propio Estado de Derecho, porque esta forma de gobernar se ha traducido en el socavamiento de las instituciones democráticas, a pesar de las manifestaciones en contra de gran parte de la población.
Estas expresiones del ejercicio indebido del poder se vienen gestando desde que se planteó una nueva forma de gobernar, que si bien hizo creer que se alejaría de los vicios de gobiernos anteriores, en el sentido de que no utilizaría la violencia en contra de la violencia y que lograría la pacificación de la sociedad no a través de la persecución penal y de la represión, sino de los “abrazos y no balazos”, finalmente terminó aplicando una política anticrimen y una justicia penal llena de contradicciones y más represiva que la anterior, que no ha traído como consecuencia una mejor protección de los intereses de la sociedad frente al delito y si, en cambio, un agravamiento del sistema de justicia penal.
