Francisco Galván González
No soy un experto, ni siquiera un estudiante de la Inteligencia Artificial [IA], por lo que, solo haré algunas reflexiones relacionadas con ella, pensando primordialmente, en los efectos que la IA, en esta época, están o pueden determinar las orientaciones filosóficas.
La idea de la IA no es de hoy. Su historia se remonta hasta aproximadamente 2600 años en la Grecia antigua con el mito de Talos:
La leyenda de Talos, el primer autómata de la Historia. El término ‘robot’ es un préstamo del inglés que tiene su origen en el checo robota, que podría traducirse como ‘trabajo forzado’, y rabota (‘servidumbre’). Encontramos otros términos con la misma raza indoeuropea y significados similares en el ruso, el alemán o las lenguas nórdicas y su popularización como una forma de referirse a una entidad mecánica que trabaja para el ser humano se la debemos al dramaturgo Karel Capek y a su Rossumori Univerzal hi Robot: (Los Robots universales de Rossum), publicada en 1920. Sin embargo, la idea de una criatura artificial que actúa como siervo de la humanidad es mucho más antigua, encontrando su primer ejemplo en la Antigua Grecia con el mito de Talos el autómata. […].
